Por: Jonh Jak Becerra Palacios
Por: Jonh Jak Becerra.
Para aquellos “negros” que están diciendo, que soy exagerado al hablar de racismo-anti-negro, que debería dejar de hablar de racismo y hasta de "baboso" me han tratado, porque según ellos, todo a "cambiado" en Colombia para nosotros los descendientes de África, tengo para decirles a esos negros, quizás haya habido cambios para unos pocos negros, incluyendo a los incómodos por el antirracismo que se hace.
Lo cierto es que las realidades derivadas por el racismo estructural en Colombia, no han sido transformadas para la inmensa mayoría de personas afrodescendientes en Colombia, continúa siendo una tarea pendiente aún, pese a que manejan un discurso de “Inclusión”, que se convirtió un cricket, y se está promoviendo en la actualidad, una inclusión, sin igualdad, sin equidad y derechos.
El 31 de diciembre del 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó el informe redactado de Derechos Humanos en Colombia. Llamado Verdad, justicia y reparación. En el capítulo 256- Habla de “Discriminación racial” racismo en Colombia. La invisibilidad de las personas afrodescendientes, raizales y palenqueras. El informe además habla de ausencia de información desagregada.
Al respecto, la Comisión recuerda que ha analizado la existencia de una situación de racismo y discriminación estructural en Colombia a lo largo de los años a través de sus diversos mecanismos, no solamente informes de país sino también casos individuales, entre otros. La naturaleza estructural del racismo y la discriminación es un problema de larga data para Colombia, así como para muchos países en la región, tal y como lo resaltó la CIDH en su Informe sobre la Situación de Personas Afrodescendientes en las Américas. Respecto a este punto en general, la CIDH señaló que:
[…] de manera sistemática, las personas afrodescendientes en la región habitan en las zonas más pobres y con menor infraestructura y se encuentran más expuestas al crimen y la violencia. Asimismo, (las personas afrodescendientes) enfrentan serios obstáculos para acceder a los servicios de salud y educación, como así también para obtener una vivienda y acceder a empleos, especialmente en los niveles gerenciales y jerárquicos. En ese sentido, la Comisión concluye que las personas afrodescendientes enfrentan importantes obstáculos en relación con el ejercicio y la garantía de sus derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales. Asimismo, la su representación y escasa participación de la población afrodescendiente en la esfera política demuestran impedimentos adicionales para acceder a la estructuras del poder político y así tomar parte activamente en el diseño de políticas públicas orientas a mejorar su situación de discriminación estructural. Es en este sentido que la Comisión considera que se trata de una situación de racismo y discriminación estructural, y que las medidas adoptadas para enfrentarlos tienen que orientarse con base en las dimensiones y profundidad de las causas y consecuencias de esta problemática.
La Comisión nota que, en Colombia, las personas afrodescendientes viven, entre otras localidades, en Valle del Cauca, Antioquia, Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca, Atlántico, Córdoba, Cali, Medellín, Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Riohacha, Montería, Quibdó, Turbo, Buenaventura y Tumaco, Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y San Basilio de Palenque.
El racismo continúa arraigado en la sociedad, y no sea hecho ninguna transformación, colonialismo interno, y evitar hablar de ello no cambiara nada, solo ayudara a normalizar esta situación invisibilizando la tragedia del racismo anti-negro.
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